
El Gobierno consiguió aire en el Senado, pero la caída del PBI y la suba del desempleo golpean el relato libertario. La obsesión por los indicadores choca con los números incómodos, mientras crecen las tensiones internas y se mueve la oposición.
Milei y León XIV, cara a cara: cuándo será el encuentro en la Casa Rosada Las dos lecturas de la realidad A Javier Milei no le cierran los números y se encierra en el excel. La línea que divide lo político de lo económico suele ser demasiado delgada. ¿La suba del desempleo es un problema político o económico? ¿Se puede escindir la suma o la resta de aliados parlamentarios de la salud de la economía?
Las variables se cruzan, dialogan y terminan por configurar un mapa único. El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores. suscribirse ya estoy suscripto Máxime cuando el Gobierno ató buena parte de su éxito político a que determinadas planillas cierren en verde. El proyecto de La Libertad Avanza es, ante todo, una serie de objetivos económicos.
El mismísimo Presidente, que soslaya y delega la política, tardó en entender que muchas veces ambas cuestiones van de la mano.
Informate más Interna al rojo vivo en el Gobierno por el Presupuesto: Santilli desdijo a Bullrich y la senadora lo acusó de mentir La agenda del Gobierno: Milei en la ONU, reunión de mesa política y contacto con gobernadores por el Presupuesto Por lo pronto, si el ámbito de la política por excelencia es el Congreso, el Gobierno encontró esta semana un respiro con una doble victoria en el Senado: la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal II y la media sanción de la Ley de Biocombustibles, una iniciativa propia que eleva los cortes de biodiésel y bioetanol y recoge un viejo reclamo de las provincias.
Pero las planillas mostraron otra realidad. La caída del PBI en el segundo trimestre y la suba del desempleo encendieron luces de alarma y chocaron contra el empecinamiento presidencial por presentar las bondades del modelo a fuerza de estadísticas. Milei suele repetir ante los propios, también en las reuniones de Gabinete, que todo marcha acorde al plan.
Las supuestas tensiones económicas, sostiene, no sólo no existen sino que son amplificadas sin fundamento por los medios. En Casa Rosada incluso dedica largas explicaciones a sus funcionarios sobre cómo responderles a los periodistas. Una suerte de media coach presidencial que algunos ministros escuchan con sorpresa. “Datos, respondan con datos”, es una de sus máximas.