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La insinuación del ministro de Gobierno de Axel Kicillof sobre una eventual PASO y su relativización del dictamen de la ONU provocaron una catarata de repudios cruzados.

El intento del ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, de marcar distancia con el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner y deslizar que Axel Kicillof podría dirimir una candidatura presidencial en una eventual PASO contra la exmandataria desató una tormenta de proporciones en el seno del peronismo.

La réplica no provino únicamente del riñón camporista, sino que dirigentes del kirchnerismo sindical y voceros de peso del Frente Renovador de Sergio Massa salieron en bloque a cruzar al principal armador político de Calle 6, acusándolo de ingratitud, insensibilidad jurídica y de buscar unos minutos de fama a expensas de la persecución judicial a la líder del espacio.

La controversia se agudizó tras las declaraciones de Bianco, donde no solo puso en tela de juicio el carácter vinculante de un inminente dictamen del Comité de Derechos Humanos de la ONU sobre la condena a Cristina Kirchner en la Causa Vialidad, sino que redobló la apuesta territorial del Movimiento Derecho al Futuro (MDF): “El año próximo veremos cuál es la situación, quién convocó más, quién representa más”.

La respuesta más rapida y cortante provino de la diputada nacional de extracción sindical Vanesa Siley, quien apuntó de lleno contra la figura del funcionario provincial. “El que niega lo vinculante de un fallo del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas es porque quiere que Cristina siga presa. Hay que decir las cosas sin eufemismos”, disparó.

Siley apeló a una ácida ironía digital y fue tajante: “Claramente me refiero a Carlos Bianco. Si pongo en el ChatGPT: ‘Describime una actitud pasivo-agresiva’, me sale Carlos Bianco”. La dirigente judicial remarcó que la inhabilitación política de la expresidenta socava la calidad democrática del país y que ningunear su gravitación electoral constituye una falta de criterio estratégico: “Cuando decís que no te importa o que es un tema menor, en realidad querés que siga proscripta”.

A la ofensiva se sumó un actor clave del tablero renovador, el diputado nacional Guillermo Michel, mano derecha técnica y política de Sergio Massa. En declaraciones radiales, el ex titular de la Aduana repudió la táctica de diferenciación que ensaya el kicillofismo: “Esa vocación de querer hacer política confrontando con Cristina no va; respetemos la situación que vive”.

“Últimamente, en la Argentina y sobre todo en el peronismo, hay muchos novatos y gente acelerada, entre los que me incluyo”, destacó y, acto seguido, pasó una factura de fondo a la dirigencia bonaerense y recordó que buena parte de los cuadros que hoy disputan espacios de poder existen políticamente gracias a haber formado parte de las gestiones kirchneristas, por lo que, en lugar de discutirla en los medios, “deberían estar poniéndole una estampita y prendiendo una vela para agradecer”.

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